Neuropsiocología – Cita Online y Presencial

Construyendo Cerebros Más Capaces

Angelica Cuns

La infancia, aunque sólo es el 20% de la población supone el 100% del futuro.

Pero, ¿Por qué algunos niños prosperan y otros no? ¿Tiene que ver con la genética, la inteligencia, el nivel socioeconómico o la educación?

Los avances de las neurociencias están comenzando a revolucionar la forma en que concebimos el desarrollo del niño, a medida que aprendemos más sobre el efecto que tienen las experiencias en el desarrollo cerebral.

Lo que ocurre en nuestros primeros años de vida, antes de ir a la escuela, contribuye a crear los cimientos de nuestro éxito futuro.

Hoy sabemos que el cerebro recibe influencia tanto del entorno como de su mapa genético y que existe un período temprano de oportunidades para brindarle al niño la nutrición, estimulación y seguridad que necesita para desarrollar su cerebro 

al máximo y ayudarle a alcanzar todo su potencial.

Hay Seis Experiencias Vitales Que Fortalecen Ese Desarrollo

1) Padres O Cuidadores Cariñosos Y Protectores.

2) Un Lenguaje Rico.

3) Horas De Juego Enfocado Al Aprendizaje.

4) Una Buena Nutrición.

5) El Buen Descanso.

6) El Ejercicio Físico.

El desarrollo cerebral se basa en una diversidad de experiencias.

La nutrición alimenta el cerebro, la estimulación enciende las conexiones neuronales,

 las interacciones positivas y saludables reducen el impacto de las enfermedades, y la protección resguarda el cerebro frente a los efectos negativos del estrés. 

La sinergia entre una nutrición adecuada, los cuidados y estímulos correctos y positivos, y la sensación de protección y seguridad inciden en la formación e interconexión de las vías neuronales, por consiguiente, también en la capacidad del cerebro de desarrollarse adecuadamente y en la capacidad de los niños y niñas de desarrollar todo su potencial.

Situaciones cotidianas como el juego, las interacciones, el lenguaje y la nutrición son abordadas bajo un nuevo enfoque científico, identificando un conjunto de actividades        y habilidades que potencian el cerebro del niño para brindarle mejores oportunidades  para su desarrollo.

El desarrollo cerebral – los genes y el entorno

El ritmo del desarrollo cerebral es más rápido en los primeros años de vida. En los niños y niñas pequeños, las neuronas forman conexiones a un ritmo asombroso de 700 a 1000 nuevas conexiones por segundo. Estas conexiones sinápticas tempranas constituyen la base de la neuroplasticidad, que subyace a la salud mental y física del niño y a su capacidad a lo largo de la vida de aprender, adaptarse a los cambios y adquirir resiliencia psicológica. La evidencia científica destaca la importancia del cuidado, buena salud  y estimulación para todos los niños y niñas pequeños, especialmente para los que enfrentan condiciones adversas.

La intervención temprana es la respuesta, porque con el tiempo se hace cada vez más difícil resolver los problemas.

Nutrición

Una nutrición temprana inadecuada perjudica el desarrollo cerebral. En la gestación y la primera infancia, el cerebro es un “devorador de energía”: consume entre el 50 y el 75 por ciento de toda la energía que absorbe el organismo a partir de los alimentos, lo que incluye grasas, proteínas, vitaminas y minerales. Una nutrición inadecuada en ese período afecta la estructura y las funciones cerebrales de tal forma que es difícil compensarlo más adelante.

El estrés y los nutrientes interactúan entre sí, lo que afecta la forma en que el cerebro y el cuerpo absorben los nutrientes e influye en el estado de desarrollo de un niño.

Protección

El estrés tóxico, la exposición a la violencia, el abuso y negligencia en la primera infancia repercuten a lo largo de la vida.

El estrés se experimenta en diferentes niveles: positivo, tolerable y tóxico. El estrés tóxico ocurre cuando un bebé o un niño pequeño sufren violencia, abuso, descuido o hambre de forma prolongada y crónica y a menudo múltiples adversidades. Como consecuencia, se producen altos niveles de cortisol, una hormona del estrés, que interrumpe el proceso de desarrollo cerebral limitando la proliferación de neuronas, perjudicando así la salud, el aprendizaje y el comportamiento. «La seguridad es una condición esencial para el desarrollo en la primera infancia».

 

Crianza

La forma en que los niños y niñas son criados o atendidos en los primeros años de vida puede influir el funcionamiento cerebral por el resto de la vida, e incluso repercutir en futuras generaciones.

Cada vez aprendemos más sobre cómo los cuidados, la socialización y las prácticas disciplinarias a una edad temprana influyen en la conducta del niño y son predictores del comportamiento, la agresividad y el funcionamiento en la vida adulta. Una nutrición adecuada, sumada al cuidado positivo y constante de parte de los adultos, es la mejor forma de contrarrestar los efectos de múltiples adversidades y de favorecer un buen desarrollo cerebral.

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